Brändle Martínez, Manuela Tatiana2024-05-212024-05-212014-02-24https://hdl.handle.net/20.500.14468/21548Durante las últimas décadas, se ha venido evidenciando un proceso de degradación de los ecosistemas como respuesta a un modelo de desarrollo en el que prima la rentabilidad económica, sobre la rentabilidad social y ambiental. La pérdida de biodiversidad y el cambio climático, son quizás el exponente más visible de este fenómeno. Condiciones meteorológicas extremas, que se traducen en pérdida de cosechas y recursos naturales, tienen consecuencias especialmente devastadoras para las regiones más empobrecidas del mundo: pobreza, hambre y migraciones, que hacen cada vez mayor la brecha de desigualdad entre países y comprometen seriamente la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Pequeños agricultores y explotaciones familiares, que sustentan a un tercio de la población mundial, se enfrentan a un gran reto: garantizar la producción agrícola y la economía de subsistencia ante una situación de cambio. Esto no es nuevo en la historia de la humanidad, los sistemas agrícolas tradicionales y la selección de distintas variedades de cultivo, suponen una fuente de conocimiento que ha dado lugar a ecosistemas resistentes a las condiciones climáticas cambiantes, garantizando la provisión de alimentos y servicios durante generaciones. Sin embargo, se presentan nuevos desafíos para afrontar la crisis alimentaria: la intensificación de los sistemas productivos, el mercado globalizado, la proliferación de multinacionales y la competencia con otros usos, como los agrocombustibles, unido a la velocidad e intensidad del cambio climático y el aumento de la recurrencia de los fenómenos meteorológicos extremos. Ante esta situación de cambio, se deben buscar medidas que permitan, a las regiones más vulnerables, proteger sus recursos naturales y económicos y adaptarse a los impactos del cambio climático, para garantizar la disponibilidad y accesibilidad de alimento a millones de personas. En este escenario surgen nuevas oportunidades de negocio y compromiso social para las compañías de seguros, que pueden aportar sus conocimientos y experiencia en gestión del riesgo, incentivar comportamientos menos arriesgados y reducir el impacto económico de las catástrofes naturales en las regiones más desfavorecidas.esinfo:eu-repo/semantics/openAccessEl seguro como herramienta de acción social para garantizar la seguridad alimentaria: promoción de la resiliencia de la agricultura al cambio climático en las regiones más vulnerablestesis de maestríaresilienciacambio climáticoagriculturasegurosseguridad alimentaria