García Amilburu, María2024-05-202024-05-202013https://hdl.handle.net/20.500.14468/12841En este artículo se recuerda que la educación es una actividad de carácter esencialmente moral. Se centra la atención en un aspecto que todo profesor debe tener en cuenta para el buen desarrollo de esta tarea: la toma de conciencia de la “sacralidad” de este trabajo. De ello se derivan una serie de consecuencias prácticas, como la necesidad de logar un adecuado equilibrio entre el grado de implicación y de despego emocional que debe mantener el docente respecto de sus alumnos, el balance entre el cumplimiento de la legislación educativa y el ejercicio del tacto pedagógico, la separación entre su vida privada y la vida profesional, etc. La película “Profesor Lahzar” de Philippe Falardeau (2011), nominada al Óscar a la mejor cinta de habla no inglesa, constituye un ejemplo elocuente de buenas prácticas educativas en relación con las cuestiones mencionadas por lo que se invita a la reflexión sobre algunas de sus secuencias.esinfo:eu-repo/semantics/openAccessEn el aula y fuera de ella. Educar con la vidajournal articleeducacióncinedeontología profesional